Las costas menos conocidas de Yucatán: Telchac Puerto, Celestún y el litoral entre ellas
El litoral yucateco tiene más de 340 km de costa del Golfo de México, y la inmensa mayoría es prácticamente virgen — pequeños pueblos pesqueros separados por playas de arena fina sin construcción, con acceso al mar, a lagunas costeras y a reservas naturales que en muchos casos son más espectaculares que las playas más famosas de la Riviera Maya, pero sin las multitudes ni los precios del corredor turístico caribeño.
Celestún: los flamencos del lado poniente
Celestún, en la costa poniente de Yucatán a 90 km al oeste de Mérida, es el destino más conocido de la costa yucateca después de Progreso. La Reserva de la Biósfera de Ría Celestún alberga una de las colonias más grandes de flamencos rosados de México — miles de individuos que se alimentan en las aguas salobres de la ría. El acceso a las colonias es en lancha desde el pueblo (recorridos de 2-3 horas que incluyen la colonia de flamencos, el "ojo de agua" —un manantial de agua dulce dentro de la ría donde se puede nadar— y un sector de manglares). Celestún tiene también playa en el mar abierto del Golfo, restaurantes de mariscos y alojamiento modesto. A diferencia de Río Lagartos (en el extremo oriente), Celestún es más accesible desde Mérida y el circuito de la ría está más organizado para el turismo.
Telchac Puerto: la playa tranquila al este de Progreso
Telchac Puerto, a 60 km al este de Progreso, es un pueblo pesquero con playas más tranquilas y menos masificadas que el propio Progreso. El corredor costero entre Progreso y Telchac tiene varias playas prácticamente desiertas entre semana. Telchac tiene restaurantes de mariscos con buena calidad, casas de veraneo de familias meridanas, y el ambiente desacelerado de un pueblo que no ha sido alcanzado por el turismo masivo. El acceso es en coche propio (no hay transporte público directo).
El litoral entre Celestún y Sisal
La costa entre Celestún y Sisal es quizás la más salvaje del estado — con playas de acceso por caminos de tierra, lagunas costeras con manglar intacto y casi ningún servicio turístico. Para quienes tienen coche de doble tracción (o al menos buena suspensión) y la disposición de llegar sin garantías de encontrar nada abierto, esta franja costera ofrece una experiencia de naturaleza costera sin mediación turística que es difícil de encontrar en México.