El henequén: la fibra vegetal que hizo millonaria a Mérida y por qué las haciendas henequeneras son el patrimonio arquitectónico más subestimado de Yucatán
El henequén (Agave fourcroydes) es la planta que construyó la Mérida que el visitante ve hoy: las casonas del Paseo Montejo, el Teatro Peón Contreras, el Palacio Cantón, los jardines del Parque Hidalgo y docenas de haciendas del interior del estado fueron financiados con los ingresos de la fibra vegetal que se extrae de las hojas del henequén y que de 1880 a 1940 fue la materia prima más demandada del mundo para la fabricación de cordeles agrícolas. Las cosechadoras mecánicas de trigo y maíz de Estados Unidos y Canadá necesitaban cordel de henequén para atar las gavillas de cereal — y prácticamente todo el henequén del mundo en esa época venía de Yucatán, que tenía el monopolio de su producción. La riqueza generada fue extraordinaria por su concentración temporal y geográfica.
El boom henequenero: cómo 60 años de monopolio cambiaron Yucatán para siempre
El período del boom henequenero (aproximadamente 1880-1940) transformó Yucatán de una de las regiones más pobres de México en una de las más ricas del continente — una inversión de fortuna que dejó marcas visibles en la arquitectura de Mérida que ninguna otra industria posterior ha igualado. Las familias de los grandes hacendados henequeneros — los Peón, los Molina, los Regil, los Escalante — mandaron construir en el Paseo Montejo mansiones comparables a las de las familias más ricas de Buenos Aires o La Habana del mismo período, con mármoles italianos, herrería francesa y arquitectos europeos contratados específicamente para el proyecto. El Teatro Peón Contreras (1906), diseñado por el arquitecto italiano Enrico Deserti, es el símbolo más visible del dinero henequenero: un teatro de 900 butacas con fachada de cantera blanca, escalera de mármol, pinturas al fresco en el techo y tecnología escénica de primer nivel para la época.
Las haciendas henequeneras: el patrimonio arquitectónico que sobrevivió convertido en hotel
Las haciendas henequeneras del interior de Yucatán son el patrimonio arquitectónico más extenso y menos visitado del estado: estructuras de gran escala (la casa principal del hacendado, la capilla, las viviendas de los trabajadores, la maquinaria de desfibrado, los depósitos de almacenamiento, los rieles del ferrocarril interno) distribuidas en cientos de propiedades del área henequenera entre Mérida y el puerto de Sisal. Muchas de ellas fueron abandonadas cuando el henequén perdió su mercado en los años 1950-1970 por la llegada del cordel sintético y la mecanización de la agricultura americana. Las que se conservaron mejor se convirtieron en hoteles boutique de lujo en los años 1990-2010 — Hacienda Temozon, Hacienda Uayamón, Hacienda Xcanatún y una docena más que forman parte de los circuitos de turismo de haciendas de Yucatán.