Hacienda Sotuta de Peón: la única hacienda henequenera activa de Yucatán donde se puede ver el proceso completo del sisal del siglo XIX funcionando en vivo
La Hacienda Sotuta de Peón es uno de los pocos lugares en Yucatán donde el pasado henequenero de la Península no es solo un museo — es una operación viva. La hacienda mantiene en funcionamiento la maquinaria original de desfibrado del henequén del siglo XIX: las raspadoras mecánicas que separan las fibras de las pencas de agave fourcroydes, los tendederos al sol donde la fibra se seca, y los cárcamos con décadas de historia de la industria que convirtió a Yucatán en el principal exportador mundial de fibra para cuerdas y sacos antes de que el nylon lo reemplazara en los años 1960. La visita es una de las más educativas que se pueden hacer desde Mérida, y la distancia (a 45 minutos del centro de la ciudad) la convierte en una excursión de medio día perfecta.
La historia del henequén que hizo rica a Mérida
Entre 1880 y 1940, Yucatán controló el 85% de la producción mundial de fibra de henequén (agave fourcroydes), usada para fabricar las cuerdas y costales de pita que ataban la cosecha de trigo en las praderas de Estados Unidos, Canadá y Europa. En ese período, la élite henequenera de Mérida acumuló una de las mayores concentraciones de riqueza per cápita de México — visible hoy en el Paseo Montejo con sus mansiones Belle Époque y en la densidad de haciendas transformadas en hoteles de lujo alrededor de la ciudad. La Hacienda Sotuta de Peón perteneció a la familia Peón desde el siglo XIX y fue una de las haciendas más productivas de la región en su apogeo. Cuando la industria colapsó con la llegada del nylon y el polipropileno sintético, la mayoría de las haciendas quedaron abandonadas o fueron vendidas y reconvertidas en hoteles. Sotuta de Peón tomó un camino diferente: la familia decidió mantener la producción de henequén a pequeña escala y abrir la hacienda al turismo educativo, lo que la convierte en un testimonio vivo único de esa industria.
Qué ver y hacer en la visita
La visita incluye un recorrido en trole (un pequeño tren de mulas) por las milpas de agave henequenero, con explicación del ciclo de cultivo (el agave tarda 7 años en alcanzar su primera cosecha y produce pencas durante otros 7 años antes de florecer y morir). La demostración de desfibrado en la maquinaria original es el punto alto de la visita: las raspadoras mecánicas del siglo XIX siguen funcionando con el mismo principio que hace 130 años — la penca se introduce en la máquina y los cilindros con dientes de hierro separan la fibra del bagazo, produciendo la raspa de fibra dorada que se va a los tendederos. Hay también un cenote natural dentro de la propiedad para nadar, una tienda con productos de henequén artesanal (bolsas, hamacas, sombreros de jipi) y un restaurante con cocina yucateca. Precio de la visita completa (tour + cenote + almuerzo opcional): entre 350 y 600 pesos dependiendo del paquete elegido. La hacienda opera de martes a domingo y se llega en auto propio por la carretera Mérida-Cuzamá.