Mezcal y vinos en Mérida: la guía de las mejores cartas y las catas organizadas
El mezcal artesanal ha transformado la escena nocturna de Mérida en los últimos diez años — de ciudad de cervezas y ron a tener algunos de los bares con mejores cartas de mezcal del sureste de México, con destilados de pequeños productores de Oaxaca, Guerrero, Durango y otras regiones mezcaleras que llegan a la ciudad gracias a importadores independientes especializados.
La cultura del mezcal en Mérida
El mezcal artesanal ha encontrado en Mérida un público receptivo — la ciudad tiene una tradición de bebidas destiladas (el ron yucateco, el xtabentún) que hace que sus habitantes tengan paleta para apreciar destilados complejos, y la comunidad de expatriados y turistas de largo recorrido ha creado demanda para mezcales de calidad superiora los del mercado masivo. Los bares de mezcal del centro histórico tienen cartas de 30-80 etiquetas de mezcal artesanal con notas de cata, y en muchos casos ofrecen degustaciones guiadas.
Las catas organizadas: aprender mientras se disfruta
Varios bares y tiendas de mezcal en Mérida organizan catas guiadas — sesiones de 2-3 horas donde un maestro mezcalero o un sommelier especializado explica los procesos de producción artesanal, las diferencias entre variedades de agave, las regiones productoras y los perfiles de sabor de 5-8 mezcales diferentes. Los precios de las catas: $300-600 MXN por persona, generalmente con bocados de acompañamiento incluidos. Son eventos que se agotan con anticipación y que se anuncian en los perfiles de Instagram de los bares.
El vino en Mérida: restaurantes con cartas serias
La escena del vino en Mérida ha crecido en paralelo a la de la cocina de autor — los restaurantes de alta gama tienen cartas de vino con representación de vinos mexicanos (Valle de Guadalupe, Sierra de Salamanca, Coahuila) junto a selecciones de España, Francia, Argentina y Chile. Las tiendas especializadas en vinos con buenas selecciones de vino natural y biodinámico han abierto en el norte de la ciudad en los últimos años, atendiendo a una clientela de expatriados y meridanos de alta gama que buscan más allá del vino de supermercado.