Marquesitas: el postre de Mérida que se hace en la calle y no tiene equivalente en ningún otro lugar
La marquesita es el postre más representativo de Mérida y uno de los pocos alimentos callejeros que genuinamente no tienen equivalente fuera de Yucatán. Es una oblea delgada y crujiente (similar en textura al barquillo de helado pero más grande y más fina) cocinada en un molde caliente, enrollada sobre sí misma y rellena de queso Edam rallado y cajeta (dulce de leche) — una combinación dulce-salada que suena extraña hasta que se prueba y que en el calor del centro histórico de Mérida a las 9pm funciona de una manera completamente propia.
La preparación y los ingredientes
La marquesita se prepara frente al cliente en un puesto callejero con un molde de hierro circular calentado en una parrilla de gas: el maestro marquesitero vierte la masa (una mezcla de harina, huevo y agua) sobre el molde caliente, espera 90 segundos a que la oblea cuaje, la despega y la enrolla rápidamente sobre un tubo de metal antes de que se enfríe y pierda flexibilidad. Una vez enrollada y crujiente, se rellena con el ingrediente elegido. La combinación clásica y más popular es queso Edam rallado con cajeta, pero los puestos de marquesitas suelen ofrecer variaciones: nutella con plátano, cajeta con coco, queso con mermelada. El queso Edam en una marquesita caliente tiene un sabor diferente al mismo queso frío — el calor de la oblea lo suaviza levemente y libera sus notas saladas que contrastan con el dulce de la cajeta.
Dónde encontrar las mejores marquesitas en Mérida
Los puestos de marquesitas proliferan en el centro histórico de Mérida a partir de las 7pm y trabajan hasta la medianoche o la 1am los fines de semana. La concentración más alta está en el Parque Santa Lucía y el Parque Hidalgo, donde los puestos se instalan cada noche durante todo el año. El Parque de Santa Ana también tiene puestos de marquesitas entre sus instalaciones nocturnas. La diferencia de calidad entre puestos reside en la frescura del aceite del molde, el punto de cocción de la oblea y la proporción queso-cajeta — un detalle que los meridanos saben reconocer pero que para el visitante de paso se resuelve yendo al puesto con más cola.