Frijol con puerco: el platillo del lunes que Mérida convirtió en tradición inamovible
En Mérida existe una tradición gastronómica que funciona con la regularidad de un reloj: los lunes se come frijol con puerco. No es una recomendación ni una costumbre informal — es una institución que los fondistas del Mercado Lucas de Gálvez, las cocineras de barrio y los restaurantes de cocina yucateca respetan con la misma firmeza que el cierre dominical. El turista que llega a Mérida un lunes y no come frijol con puerco ha perdido una de las experiencias gastronómicas más auténticas que ofrece la ciudad: no un platillo especial de restaurante, sino la comida del día que los meridanos comen en familia desde hace generaciones.
El platillo y sus condimentos de mesa
El frijol con puerco yucateco es frijol negro de la región cocido lentamente con trozos de costilla y espinazo de cerdo, epazote y especias — una preparación de caldo denso y oscuro que se sirve en plato hondo. Lo que distingue el frijol con puerco yucateco de cualquier otra versión de frijoles con cerdo de México es la mesa de condimentos que lo acompaña: rábanos en rodajas, cebolla morada finamente picada con cilantro, naranja agria partida para exprimir, chile habanero asado entero para quien quiera picante directo, y chicharrón de cerdo para añadir textura. El comensal construye su plato a su gusto añadiendo los condimentos que prefiere — la mesa de condimentos del frijol con puerco es una de las presentaciones más características de la cocina yucateca y uno de los rituales de mesa que mejor ilustran la forma en que los meridanos comen.
Dónde comerlo y a qué hora
El frijol con puerco de los lunes está disponible desde las 8am hasta que se acaba — en las fondas populares del Mercado Lucas de Gálvez suele agotarse antes del mediodía. Los precios van de 60 a 120 pesos por plato según la fonda y el tamaño. Para el visitante que llega a Mérida entre semana, planificar el lunes en el mercado específicamente para el frijol con puerco es una de las mejores decisiones gastronómicas posibles — garantiza una experiencia de comida auténtica a precio de mercado en el ambiente exacto donde los meridanos comen ese platillo desde siempre.