Los dulces típicos de Yucatán: mazapanes, cocadas y los postres que no se encuentran en otro lado
La confitería yucateca es una de las más singulares de México — con preparaciones que usan ingredientes locales (pepita de calabaza, coco fresco, achiote, naranja agria) de formas que no se encuentran en otras regiones. Los mazapanes de pepita, las cocadas de tumbadillo y las marquesitas (el antojo callejero más yucateco de todos) son el lado dulce de la gastronomía de Mérida que los visitantes descubren casi siempre por accidente y que se convierten en parte imprescindible de cada visita posterior.
La marquesita: el antojo callejero más yucateco
La marquesita es el snack callejero más característico de Mérida — una crepa crujiente enrollada en forma de cono, rellena de queso de bola holandés (Edam) rallado y con opción de cajeta, Nutella o mermelada. La combinación de queso salado con dulce puede sonar extraña pero es adictiva para quien la prueba por primera vez. Los carritos de marquesitas aparecen al atardecer en los parques del centro histórico y siguen funcionando hasta la medianoche — el Parque Santa Lucía, el Parque Hidalgo y la Plaza Grande son los puntos con más vendedores. Una marquesita cuesta entre $25 y $50 MXN según el tamaño y el relleno.
Mazapanes de pepita y dulces regionales
El mazapán yucateco es diferente al mazapán de almendra o de cacahuate del centro de México — está hecho de pepita de calabaza molida y azúcar, con una textura más suave y un sabor más neutro que permite combinaciones con frutas tropicales y especias locales. Las cocadas yucatecas (dulce de coco con azúcar morena, canela y a veces yema de huevo) se venden en los mercados y en algunas dulcerías especializadas del centro histórico. El dulce de papaya, el de ciruela y los ates (jaleas sólidas de frutas tropicales) completan el repertorio de la confitería regional que se puede llevar como souvenir comestible desde Mérida.