La cocina libanesa en Mérida: la herencia del Medio Oriente en la mesa yucateca
Pocos visitantes saben que Mérida tiene una de las comunidades de origen libanés más grandes de México — llegada a Yucatán entre 1880 y 1930 durante el boom del henequén, cuando inmigrantes del Levante (entonces parte del Imperio Otomano) llegaron a la Península como comerciantes. Esta comunidad dejó una huella gastronómica permanente en la cocina yucateca que hoy forma parte integral de la identidad alimentaria de la ciudad.
La inmigración libanesa a Yucatán
Los inmigrantes libaneses, sirios y palestinos que llegaron a Yucatán entre 1880 y 1930 encontraron en la Península una sociedad en pleno boom económico con el henequén y oportunidades comerciales que aprovecharon como comerciantes textiles, vendedores ambulantes, y con el tiempo como empresarios establecidos. Las familias Domit, Haas, Nasser, Yunes y otras de origen árabe se integraron en pocas generaciones a la sociedad yucateca manteniendo elementos de su cocina de origen que se fusionaron con los ingredientes locales. El resultado fue una cocina árabe-yucateca única.
El kibi yucateco: la fusión perfecta
El kibi (kibeh en árabe) es la herencia más visible de la cocina libanesa en Mérida — una masa de trigo bulgur molido con carne de res especiada, formada en óvalo y frita, que aparece en prácticamente todos los restaurantes yucatecos. El kibi meridano tiene una especiación diferente al original libanés — con influencia del achiote y otras especias yucatecas que lo hacen reconociblemente local. Es también un ingrediente de la torta de kibi (bocadillo en pan francés con kibi frito) que es uno de los sándwiches callejeros más populares de Mérida.
Los restaurantes de la comunidad libanesa
Mérida tiene restaurantes de cocina árabe-yucateca gestionados por descendientes de la comunidad libanesa — con menús que incluyen kibi en sus versiones cocido y frito, shawarma al estilo yucateco, fatay (empanadas de carne), tabule con hierbas locales, y hummus. Son restaurantes familiares con décadas de historia en la ciudad que los meridanos conocen pero que el circuito turístico convencional raramente incluye en sus recomendaciones.