La colonia Santiago: el barrio histórico de Mérida con más vida local auténtica a cinco minutos del Zócalo y donde la gentrificación llegó más lentamente
El barrio de Santiago es la colonia histórica al poniente inmediato del Zócalo de Mérida — a cinco minutos caminando del centro por la Calle 72 — y el que muchos residentes extranjeros de largo plazo consideran el más equilibrado de los barrios históricos de la ciudad: tiene la escala y la autenticidad de un barrio que no perdió completamente su dinámica residencial (hay familias meridanas que han vivido en Santiago por tres generaciones), pero también tiene suficiente infraestructura para el visitante en forma de cafés, hostales boutique, restaurantes y bares que se instalaron en las casas coloniales restauradas sin saturar el tejido del barrio.
El Parque Santiago y la Iglesia de Santiago Apóstol
El corazón físico del barrio es el Parque Santiago, uno de los parques de barrio más activos del centro histórico: tiene bancas con sombra de árboles maduros, vendedores de elotes y aguas frescas permanentes en los accesos, y los domingos por la tarde una dinámica de familias y jóvenes locales que hace al parque completamente diferente de los parques del centro turístico. La Iglesia de Santiago Apóstol, que da nombre al barrio, fue construida por los franciscanos en el siglo XVII y tiene una fachada de cantera más sobria que la Catedral pero con un retablo interior barroco notable. El parque es también el punto de partida informal de las caminatas de barrio que organizan varios guías locales de Mérida, especialmente las noches de los miércoles cuando algunos vecinos instalan puestos de antojitos informales en las banquetas alrededor del parque — una versión micro del mercado nocturno que recuerda a los barrios de ciudad antes de la formalización del turismo gastronómico. Santiago tiene también la mayor concentración de talleres de artesanos locales activos del centro histórico: carpinteros, talabarteros, costureras de bordado regional y una herrería que lleva décadas en la misma esquina. Recorrer las calles del barrio en la mañana entre las 8 y las 10am, cuando los talleres abren y la dinámica comercial del barrio está en su punto máximo, es una experiencia de Mérida cotidiana que el circuito turístico del centro histórico no ofrece.