El barrio de San Sebastián: el barrio al sur del centro histórico de Mérida con su parque colonial, su tradición de cerámica y el ambiente más tranquilo de todos los barrios históricos
El barrio de San Sebastián está al sureste del centro histórico de Mérida — entre las calles 67 y 75, unas ocho cuadras al sur del Zócalo — y es el que mejor conserva la dinámica de barrio histórico sin intervención turística significativa: sus calles tienen casas coloniales en estados variados de conservación, muchas de ellas todavía habitadas por familias meridanas que llevan generaciones en el mismo solar, sin los cafés de especialidad ni los hostales boutique que ya caracterizan a Santiago y Santa Ana. Para el visitante que busca ver cómo es el centro histórico de Mérida en su uso cotidiano real, San Sebastián es el destino.
La Iglesia de San Sebastián y el Parque Hidalgo del barrio
La Iglesia de San Sebastián es una de las iglesias coloniales más antiguas de Mérida — su construcción original data del siglo XVI, aunque la fachada actual es del período barroco tardío del siglo XVIII — y tiene el carácter de las iglesias de barrio que siguen siendo el centro espiritual real de su comunidad: activa como parroquia con misas diarias, con sus vecinos entrando y saliendo durante la mañana, con las flores del domingo puestas por los devotos del barrio. El parque frente a la iglesia, con sus laureles centenarios que dan una sombra densa y sus bancas de piedra, es uno de los parques de barrio más auténticos del centro histórico — sin kiosco de información turística, sin recorridos en tranvía, solo el parque y los vecinos. El barrio de San Sebastián tiene también una pequeña tradición de cerámica artesanal: en las calles alrededor del parque hay dos o tres talleres de cerámica de barro negro (influencia de la tradición cerámica de los pueblos del sur de Yucatán) que venden directamente desde el taller a precios de productor. La caminata entre San Sebastián y el Mercado Lucas de Gálvez, que pasa por las calles más activas del comercio popular del sur del centro histórico, es una de las mejores formas de ver la Mérida que no aparece en las guías de turismo convencionales.